“Porque la liberación y los derechos LGBTI son asuntos de todos”

June 22, 2018

Con el propósito de conmemorar el mes de la diversidad y la ciudadanía plena para las personas de los sectores LGBTI, la corporación Red Somos conversó con Manuel Velandia, cofundador del Movimiento de Liberación Homosexual de Colombia (MLHC) en 1976 y organizador de la primera marcha gay como se conoció en ese momento. 

 

R.S: ¿Cuéntenos un poco sobre el surgimiento de la Marcha LGBTI en Bogotá?

 

M.V:  El MHC (Movimiento Homosexual Colombiano) surge en 1976 por iniciativa de estudiantes y profesores universitarios. La marcha tiene sus orígenes en el Movimiento de Liberación Homosexual de Colombia (MLHC) siendo un trabajo de homosexuales, en ese momento tan solo había dos lesbianas simpatizantes en él. El 30 de junio de 1982 se realizó la primera marcha política como culminación de un evento teórico-político-sexual del Movimiento de Liberación Homosexual Latinoamericano cuyo inició en Bogotá fue el lunes 28. Tuvo un corto recorrido entre la Plaza de Toros de Bogotá y la Plazuela de las Nieves (carrera 7ª calle 30 a calle 20), la organizamos Guillermo Cortés, desde la Revista Ventana Gay, con la colaboración del GELG (Grupo de Estudio/encuentro por la Liberación de los Güeis) y yo que hacía parte del MLHC. Aquí cabe recordar que los dos hacíamos parte de las tres organizaciones.

 

La consigna desde la que invitamos fue “Saltemos por la ventana”. Llevamos dos pasacalles en los que se leía: “! Unidos por la liberación sexual ¡, Minorías sexuales, únete” y “28 de junio Día internacional homosexual. Unidos por la vida”. Algunos hicieron letreros tamaño pliego de cartulina que decían “Porque la liberación es asunto de todos”, "Ni delincuentes ni antisociales, simplemente homosexuales", y "Madre, si tú amas a tu hombre, deja que yo ame al mío". Se contó con la presencia de delegados de Medellín pertenecientes al GRECHO (Grupo de Estudio de la Cuestión Homosexual), de Nicaragua y Venezuela. Marchamos con la cara pintada con un triángulo rosa y el número de nuestro documento de identidad y el cierre contó con el apoyo del Sindicato de trabajadores de la ETB (empresa de teléfonos de Bogotá), quienes nos facilitaron tarima y sonido.

 

Dos travestis trabajadoras sexuales se acercaron a la tarima y nos entregaron a quienes hicieron los discursos respectivos ramos de flores. Yo, que hice el cierre de la marcha, tomé el ramo de flores y se lo di en la tarima al comandante de la policía, dándole el agradecimiento por su presencia y apoyo, y en homenaje a los policías homosexuales que no podían estar en la marcha sino acompañándonos desde fuera de ella; el otro discurso fue de León Zuleta. El número estimado de participantes fue de 32 hombres marchando, más los que nos acompañaron desde lado y lado de la vía que eran cinco o seis veces más que los militantes activos, los presentes habían sido convocados por medio de volantes (panfletos) entregados en los bares y lugares de encuentro.  La policía envió 100 de sus agentes, quienes uniformados para una acción antimotines se ubicaron a ambos lados de la vía entre los observadores y los marchantes.

 

Ese mismo día en la sede de la ADE (Asociación de educadores de Bogotá) se dio clausura al Encuentro Gay Latinoamericano, el acto había motivado la cobertura de diferentes medios de comunicación: Revista Semana, Televisión, periodistas de agencias internacionales y nacionales de noticias. El Heraldo de Barranquilla dijo que un grupo de "maricas" había organizado una marcha, y que era obvio que habían ensayado porque no se podía ver por su forma de actuar que fueran homosexuales”.

 

R.S: ¿Cómo era el movimiento LGBTI en ese momento?

 

M.V: Yo titule el primer manifiesto por los derechos de los homosexuales como “Liberación, liberación ¿Para qué?” publicado en Colombia, el 28 de junio de 1979, el cual apareció en la Revista Ventana Gay y se distribuyó masivamente en los bares de Bogotá.

 

Como ya había dicho, en Bogotá el Movimiento era eminentemente homosexual, en el GRECHO de Medellín si había lesbianas, pero los representantes al MLHC éramos todos hombres, no porque se hubiera decidido así sino porque en Bucaramanga, Cali y Pasto igualmente los grupos eran conformados por hombres.

 

En Bogotá las lesbianas iniciaron su participación más visible algunos años después; las chicas trans se acercaron de forma natural en la primera marcha, pero su participación con liderazgos se inició ya en la última década del siglo XX con Samanta Palacios, ella era trabajadora sexual, yo la invité luego de conocerla en una reunión con miembros de la policía sobre la violación de derechos a las trans en el mercado sexual. La letra “I” en la sigla fue inicialmente un adorno y probablemente aun lo siga siendo, como también sucedió con la “B”, pero personas con estas identidades son cada vez más visibles, pero no por ello menos estigmatizadas; la endodiscriminación hacia el colectivo trans sigue siendo algo muy presente en varias de las organizaciones.

 

R.S: ¿Qué opinión tiene del desarrollo histórico que ha tenido la marcha LGBTI?

 

M.V: La marcha fue en sus inicios eminentemente político reivindicativa, este sentido se perdió posteriormente porque aun cuando los convocantes ponían un slogan este solo era reconocido y afirmado por una minoría, ya que la mayoría de los y las participantes asistía con un sentido lúdico-festivo. El hecho de que haya una política pública en Bogotá y el respaldo institucional de la Alcaldía ha sido un aporte valioso a la transformación que retoma las causas originales, pero no puede negarse que los problemas de exclusión siguen siendo casi los mismos; considero que además de lo político se debe reconocer el sentido festivo y de celebración por los derechos alcanzados.

 

Primero fue el MLHC, luego en septiembre de 1996 se consolidó la "Red de Información y Trabajo G&L de Santa Fe de Bogotá/ RIT-Colombiana, en la que ya juega un papel importante Germán Rincón; en 2004, Germán Rincón y yo nos reunimos con Lucho Garzón y desarrollamos un documento de trabajo cuyos frutos se observan en 2005 con la creación de la “Alianza Distrital por la Ciudadanía Plena de los Derechos de las Personas LGBT” luego la sigla LGBT en el nombre de la alianza se cambió a “personas con Orientaciones Sexuales e identidades de Género no Normativas”.

 

Con respecto a la Alianza, yo escribí para Revista semana que “El Acuerdo buscó promover de manera efectiva y eficaz el desarrollo integral, la igualdad, la equidad y la no discriminación de estas personas por motivos de su opción sexual o de género, así como a garantizar el disfrute de todos sus derechos. Además, instituir acciones afirmativas orientadas a superar la exclusión económica, social, política y cultural de esta población en Bogotá, en especial lo relacionado con los servicios de educación, salud y seguridad. Busca llevar a cabo investigación; sensibilización y educación a la población bogotana; educación y capacitación a servidores públicos; promoción de la participación de las personas LGBT individualmente consideradas u organizadas, con el fin de fomentar y fortalecer su incidencia en las políticas y en general en asuntos de interés público. Se institucionalizarán para ellos protocolos de atención institucional y acciones afirmativas, encaminadas a subsanar inequidades, de las que sean víctimas”.

 

R.S: ¿Qué consideraría usted, podría mejorarse de la actual marcha LGBTI en Bogotá?

 

M.V: Es importante generar estrategias comunicativas que lleguen a todos los sectores y no solo al ámbito de dominio de los guetos del área de influencia de las organizaciones, y que, a todos, todas y todes (hay que nombrar de alguna manera a quienes parecen no existir) se les haga conocer el sentido de la marcha.

 

Yo crearía un contingente de información que se acerque a l*s participantes y les comunique el significado político.  Sobre las diversidades de sentido he reflexionado y creo que un poema de mi autoría, escrito el año anterior, complementa muy bien esta idea; es un poema que universaliza la lucha y nos obliga a pensar en que no somos un grupo en un pequeño lugar del universo sino parte de un movimiento mundial por los derechos humanos, sexuales y políticos de la más inmensa minoría sexual mundial. Es importante realizar una marcha con una amplia participación, en especial ahora que se ha introducido en la agenda política el concepto de “NO-heterosexual” que niega de plano toda la lucha política sexual iniciada en Alemania a finales del siglo XIX y no olvidar de aquel otro adefesio del que aún se habla, el de la “ideología de género”.

 

 

R.S: ¿Podría darnos un mensaje de la importancia que tiene la marcha LGBTI?

 

 

 

 

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