¡La visibilidad trans, nos unimos a alzar la voz!


Cada 31 de marzo desde el 2009; activistas, organizaciones de base comunitaria, colectivos y personas trans se unen a expresar como movimiento las luchas, batallas y brechas que aún persisten en la vida de las personas trans.


En contexto 448 lesbianas, gays, bisexuales y personas trans que sufrieron algún tipo de violencia entre 2019 y 2020 en Colombia de las cuales murieron 106 personas (Colombia Diversa, 2021). Actualmente, en lo corrido del 2021, 8 mujeres trans han sido asesinadas y de las cuales son casos que aún no se esclarecen, ni avanzan en investigaciones, situación común en el país motivadas por los prejuicios y estereotipos de los administradores de justicia. Las muertes y las dificultades de la vida de las personas trans son el producto del círculo de pobreza y exclusión, que se ha acentuado en tiempos de emergencia sanitaria. El país se encuentra en deuda de justicia y de acciones transformadoras en política social hacia las personas trans. Todo lo anterior sucede, pese a que la jurisprudencia de Colombia es garante de algunas luchas ganadas, aún existen abismos para que esto impacte la vida de las personas trans, sobre todo las más pobres o vulnerables.


En el año 2020, la fundación GATT en una investigación nacional identificó 13 barreras socioculturales que las personas con experiencias de vida trans enfrentan a la hora de acceder a su derecho a la identidad, al libre desarrollo de la personalidad y a la personalidad jurídica. Barreras como abuso policial y militar, violencia verbal y señalamientos no permiten derechos fundamentales para las personas trans.


Por todo esto, apostar por la ley de género debe ser prioritario en la agenda social. Sobre todo, porque lo que instamos organizaciones con trabajo comunitario es a respuestas transectoriales que puedan mitigar los efectos de la pobreza y de la exclusión en sus vidas. En salud, por ejemplo, el riesgo de infección por vih y otras its es alto, superando en prevalencias a otras poblaciones clave como HSH (27% MT prevalencia en Bogotá, estudio FM 2019), también presentan dificultades por modificaciones corporales artesanales sumado a que por sus dinámicas espaciales y sociales se encuentran por fuera del sistema de aseguramiento lo que lo hace aún más grave. Vivir en pobreza extrema, hacinamiento, víctimas de violencias basadas en género y no contar con suficientes medios de vida (economía informal) hace que, como es muy conocido, las mujeres trans tengan una expectativa de vida no mayor a 35 años. Esto no puede seguir sucediendo.


Desde Red Somos, hoy hacemos un llamado para aunar esfuerzos y trabajar respuestas integradoras desde lo comunitario, desde las entidades gubernamentales y desde la política social del país. La emergencia sanitaria sin duda ha agravado muchas de las vulnerabilidades de las personas trans que las dejan en peores condiciones que antes de la pandemia. Actuar tempranamente evitará que la expectativa de vida siga bajando y que la pobreza siga subiendo.


En Red Somos, encontrarás material e información para profundizar la morbi/mortalidad e investigaciones en mujeres trans como población clave para el trabajo en VIH y otras ITS, además de servicios específicos de acompañamiento en el sistema de salud para personas trans.


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